CARLOS SAURA: UNA MIRADA HACIA LA DANZA (Entrevista exclusiva)

  • Posted on: 27 January 2010
  • By: hayde

Por Hayde Lachino

Estamos en la Cineteca Nacional, nos sentamos en una mesa pequeña ubicada a la entrada de la sala en donde presentó, ante el público mexicano, su película La caza (1965). Carlos Saura (1932, Huesca, España), es uno de los más importantes cineastas españoles. Inició su carrera en plena dictadura franquista y sorteando la férrea censura que imponía el régimen, logró, a través de una docena de trabajos, retratar con agudeza a la sociedad española de entonces, caracterizada por el conservadurismo y un ambiente de cerrazón.

Más tarde, ya con la llegada de la democracia a España, continúo su larga carrera como cineasta en donde destacan de manera particular sus películas en donde la danza es protagonista: Bodas de Sangre (1981), Carmen (1983), El amor brujo (1986), Sevillanas (1991), Flamenco (1995), Tango (1998), Salomé (2003), Iberia (2005) y Fados (2007) esta última próxima a estrenarse en México.Muchos son los premios que le han otorgado los más importantes festivales de cine del mundo, además del reconocimiento unánime de las instituciones españolas a un autor que ha realizado aportes fundamentales a la cultura universal.
Saura es quizá el único cineasta contemporáneo para quien la danza es motivo de interés vital y estético.
Tiempo Libre: ¿Por qué este interés por la danza?
Saura: Yo tengo una gran fascinación por la danza, de hecho me inicié en el cine como fotógrafo del Festival de Danza y Música de Granada, ahí veía mucha danza. A mí me gusta ver los ensayos, cuando uno entra al salón se siente un ambiente electrizante y eso me emociona. El bailarín parece de otro mundo sobre el escenario, pero para ello tiene que dedicarle mucho esfuerzo y eso me interesa especialmente; en mis películas siempre me gusta abordar este aspecto del trabajo del bailarín: el esfuerzo, por ello en Carmen (1983), por ejemplo, hay muchas escenas de ensayos, me gusta mostrar todo lo que tiene que trabajar una compañía o un bailarín para lograr lo que uno ve sobre la escena. Además voy a confesar algo, yo al principio quería ser bailador de flamenco y entonces fui a las clases de una gitana llamada La Quica, una de esas mujeres grandes y fuertes, ella me vio bailar y me dijo: “mira Saura, tienes buen cuerpo para el baile, pero mejor dedícate a otra cosa”…
Suelta una carcajada, la tensión de estar entrevistando al maestro se disipa.
Saura: Creo que a todos nos hizo un gran favor, por eso fui cineasta, pero siempre conservé el gusto por la danza.
Tiempo Libre: ¿Cuál es la diferencia entre dirigir a un actor y a un bailarín?
Saura: Con los actores hay que trabajar mucho para llegar a los mismos resultados que con un bailarín. A veces se tiene la fortuna de trabajar con actores que se aprenden su parlamento rápidamente y todo sale bien, pero no pasa esto con todos, siempre tienes que ensayar mucho antes de la filmación y después tienes que repetir muchas tomas hasta que sale como uno quiere. En cambio con los bailarines, es verdad que uno ensaya mucho, pero el día de la filmación todo es perfecto, son tan exactos que el play back es impecable, de hecho en mis películas de danza sólo grabo en sonido directo a los cantantes de cante, eso si tiene que ser así porque hay mucha improvisación, pero con los bailarines no, casi siempre en la primera toma ya salió o es muy poco lo que se tiene que repetir.
Carlos Saura se acerca a la mesa, con voz baja y muy divertido me confiesa.
Saura: Muchas veces la toma ya salió, pero yo hago que se repita la escena sólo por el placer de volver a ver a los bailar. ¡Imagínate cómo me gusta la danza! No me canso de verla una y otra vez.
Tiempo Libre: En 1981 inició una estrecha colaboración con un gran bailarín, Antonio Gades ¿Cómo fue trabajar con él?
Saura: Antonio tenía bailarines muy disciplinados, de hecho el transformó el flamenco, de alguna manera lo profesionalizó, tenía mucho rigor, ensayaba y ensayaba hasta que las cosas salían perfectas, incluso a su hermano, que no era tan buen bailarín, lo obligaba a repetir las cosas para que se viera mejor. Así que con Gades fue un placer trabajar, ensayábamos tanto que después todo salía muy bien cuando filmábamos.
En las películas de Saura han trabajado los mejores bailarines: por supuesto Gades, pero también Cristina Hoyos, Juan Antonio Jiménez, Mario Maya (qepd), María Pagés, Enrique Morente, y muchos otros a través de los cuales y bajo la mirada lúcida de una gran director, la danza alcanza niveles deslumbrantes.
La danza tiene un estrecho vínculo con el cine, relación que tuvo su mayor auge en el cine de Hoollywood con las comedias musicales. Pero el cine de Saura logró darle profundidad, por primera vez la danza dejó de estar al servició de historias con final feliz, para mostrar otras facetas más complejas. En su trilogía: El amor brujo, Carmen y Bodas de sangre, reinventa el musical español. Junto con ello puso en primer plano la cultura dancística de una nación, si bien en sus primeras obras de danza el flamenco es lo central, en otras como en Sevillanas o Iberia hace un exahustivo recorrido por las diferentes danzas nacionales de España.
Tiempo Libre: En la película Carmen, en donde aparecen Gades y Cristina Hoyos hay una de las escenas más memorables de danza, la escena de las tabacaleras ¿Cómo decide dónde poner la cámara cuando va a grabar danza?
Saura: A mi me gusta que la cámara se meta entre los bailarines, que al mismo tiempo que el espectador puede apreciar la coreografía, pueda también estar cerca de ellos y ver el esfuerzo que hacen al bailar, que sienta la emoción.
Tiempo Libre: ¿Entonces ve muchas veces la coreografía y luego decide dónde poner la cámara? ¿Trabaja con storyboard?
Saura: Yo voy a los ensayos, platico mucho con los coreógrafos y con mi fotógrafo, nos empapamos de lo que vamos a filmar, pero cuando llego al rodaje improviso, voy permitiendo que mi intuición me vaya diciendo dónde debo colocar la cámara, cómo moverla, no me gusta ir preparado a los rodajes, sólo dejó que mi gusto por la danza me diga lo que debo hacer. También trabajo mucho con la música, que para mi es fundamental y la controlo mucho.
Tiempo Libre: ¿Cómo edita sus película de danza? ¿Busca que la coreografía se vea completa o la reinterpreta?
Saura: La edición de mis películas es muy simple, porque desde el rodaje y la manera de colocar la cámara, de moverla, ahi ya está implícita la edición. De hecho, por esta razón: por la forma de filmar la danza, los especialistas y los críticos dicen que yo he inventado una nueva forma de películas musicales, no lo sé, lo que si se con certeza es que gracias a mis películas, gente de todo el mundo ha podido apreciar la enorme riqueza y diversidad de la danza española.
Tiempo Libre: En sus películas de danza poco a poco abandonó la ficción y su cine se volvió más abstracto ¿Por qué?
Saura: En Sevillanas (1991) yo encuentro un nuevo género, con el fotógrafo José Luis Alcaine comenzamos a utilizar paneles que son casi como de una estética zen, esto lo hicimos para evitar distracciones, para que lo que resalte sea el bailarín y la danza; además nos permiten controlar la luz y los movimientos de la cámara. Creo que mis últimas películas son más cercanas a la pintura, me gusta que el color, la luz y la cámara tengan sus propios valores.
Tiempo Libre: En Carmen se da la ficción dentro de la ficción y desde Sevillanas yo veo que hay algo similar, la danza dentro de la danza, cuando usted utiliza proyecciones de video de danza en estos paneles. ¿Por qué este recurso?
Saura: Cada vez me interesa menos contar historias, eso me resulta ya de un naturalismo que me choca; en cambio cada vez más me interesa el cine como cine, es decir, poder filmar algo sin tener que contar nada, conmover al espectador con la imagen y aquí es en donde la danza me viene bien, porque en ella hay signos que ya están codificados y que la gente entiende sin tener que explicar nada.
Tiempo Libre: Hoy los coreógrafos están experimentando mucho con este vínculo entre danza y cine o video ¿Ha visto algo de estos trabajos?
Saura: Lamentablemente no, no tengo mucho tiempo, pero si sé que hay un gran auge en este sentido, lo cual me da mucho gusto, porque de esa manera más gente puede conocer la danza de otros lugares. Yo amo la danza y también el cine, entonces entiendo porqué otros también están experimentando con estas artes.
Damos por terminada la entrevista, el maestro ha tenido un día agotador. Intercambiamos algunos comentarios finales sobre los bailarines y películas musicales que más nos gustan, para él nadie como Gades y para mi nadie como Saura.