UN ARTE DEL MOVIMIENTO EN UN MUNDO COMPLEJO

  • Posted on: 27 January 2010
  • By: hayde

Por Hayde Lachino

En los últimos tiempos hemos asistido a un surgimiento de diversas maneras de hacer danza y entender al cuerpo. Somos testigos de cómo formas y estilos de la danza que contienen una síntesis de lo que ésta ha sido en el contexto de un país, coexisten junto a otras formas de danza que son el resultado de la necesidad de dar respuesta al tiempo presenten y que se insertan en el pensamiento contemporáneo.
En la actualidad una sola teoría del arte es insuficiente para explicar la danza del presente. Para comprender lo que vemos sobre la escena, requerimos saber cómo se encuentran articulados los diferentes elementos formales que conforma una obra y también se hace necesario entender en qué contexto social e histórico es apreciada la obra, cómo se relaciona el espectador con lo representado, cómo se vincula la obra con la dinámica local, nacional e internacional. La percepción tiene un carácter histórico.
Dos hechos han contribuido a delinear los nuevos contextos del arte coreográfico, la crisis de la modernidad y la globalización. En cuanto a la primera lo que ya no opera en el presente es el paradigma de una gran identidad nacional a partir del cual se construyeron valores y símbolos, que mantuvieron marginadas un gran cúmulo de experiencias culturales y ello tuvo como consecuencia la validación de expresiones culturales hegemónicas tanto al interior de cada nación como en la dinámica internacional que colocó la práctica artística y cultural de centro Europa y posteriormente Estados Unidos como predominantes. Al colapsarse la noción de una identidad única se ha dado paso a identidades emergentes que buscan sus propias formas de expresar su corporeidad en el aquí y ahora. Porque el arte es ante todo una construcción simbólica del presente.
Al romper con el cartesianismo francés, las tradicionales divisiones entre las diferentes disciplinas artísticas dejan de operar, en la actualidad los artistas hacen uso de todos aquellos lenguajes que mejor les permitan expresar su idea. La danza entonces se ve “contaminada” de otras visiones provenientes de las más diversas disciplinas del pensamiento humano, tanto las relacionadas con el arte, como de la ciencia. Ello ha provocado que las nociones convencionales que teníamos con relación a la danza se vean trastocadas.
La globalización ha modificado a la danza en múltiples sentidos. En un sentido afirmativo, las tecnologías de la comunicación han permitido hacer visible toda la experiencia cultural de las más diversas agrupaciones humanas, ello se ha traducido en la proliferación de espacios y festivales que dan cuenta de esta multiculturalidad. En un sentido negativo vemos una homogenización de las técnicas corporales, los discursos estéticos son cada vez más parecidos entre las diferentes compañías. Vemos una danza que pugna por insertarse en el mercado mundial, copiando estéticas, pero que poco aportan a la escena local del arte y cuyos discursos son de escasa significación para los espectadores.
En este contexto se hace necesaria la instauración de políticas públicas que den cuenta de las nuevas dinámicas dentro de la danza.