DANZA Y TECNOLOGÍA: ESTÉTICA Y ACCIÓN SOCIAL. REFLEXIONES GENERALES

  • Posted on: 27 January 2010
  • By: hayde

Por Hayde Lachino

I
La idea cartesiana que separa lo natural de lo artificial hace invisible el lazo que une lo biológico con lo tecnológico, impidiendo ver que los seres humanos somos producto de la tecnología, y ésta a su vez es la expresión humana de una imagen que de la naturaleza nos hemos construido.

Desde la perspectiva de nuestra especie, no hay naturaleza posible de comprender sin que vaya implícito el artefacto; nuestra propia visión, el simple acto de ver, está determinado por su circunstancia histórica modelada por la tecnología imperante, esto es, no es lo mismo cómo es visualizada la naturaleza por un individuo del renacimiento que por otro del siglo XIX o del XXI, cada uno de ellos trae consigo una noción de realidad construida por ideas y conceptos surgidos en un contexto social y configurados por los avances tecnológicos de su oportunidad histórica.

II
La historia de la humanidad es la historia de la herramienta con la cual hemos modificado al mundo y con ella a nosotros mismos. A través de la tecnología tratamos de comprender a nuestro yo inmerso en esa misma realidad que también buscamos comprender y aprehender. La tecnología no es simplemente una máquina o un artefacto, es una manera de entender al universo, un pensamiento que se abre paso desde nuestro fuero interno y que nos indica cómo imaginamos a ese mundo exterior. Mediante la herramienta expresamos lo que creemos que el mundo puede ser para nosotros y al hacerlo nos apropiamos de la realidad, es una visualización del qué y el cómo hacer las cosas; de esta manera el interior del hombre toma forma a través de lo técnico; cada artefacto es entonces la materialización de una imagen del mundo posible para cada sociedad de cada época diferente.

III
Si la cultura es la respuesta de la humanidad a los desafíos de la naturaleza, la expresión directa de esta afirmación está en la tecnología que cada cultura desarrolla para estar en el mundo. Por lo tanto la tecnología siempre es un producto cultural en relación con la naturaleza y esto incluye también al sujeto mismo que crea esa cultura. Toda técnica, toda tecnología son las respuestas humanas a lo que es posible hacer para los hombres dentro de un horizonte histórico, incluso las técnicas corporales con las cuales se entrena un bailarín, son las posibilidades corporales que una cultura humana considera como factibles para construir metáforas y poéticas a través del cuerpo. En una clase de técnica de danza, lo que un bailarín hace es entrenar su cuerpo en aquellas habilidades que una cultura humana visualiza como posibles, el bailarín se convierte entonces en un signo de su tiempo, encarna en su propio yo la idea de mundo. No existe bailarín que no sea una síntesis de su mundo, por ello su cuerpo es siempre un cuerpo político, en él hay una idea de la realidad socialmente construida que se expresa cuando baila. Esa idea es tanto un producto social como el resultado de la propia capacidad inventiva del artista que la formula, quien a su vez contiene en si mismo al mundo.

IV
A pesar de que como especie, históricamente hemos vivido rodeados de tecnología, con cada nuevo avance tecnológico alimentamos el mito de que éstos habrán de destruir a la humanidad entera, es verdad que no faltan razones para ello: Hiroshima, Nagasaki y toda la devastación que padece el planeta actualmente, están indisolublemente asociados a un uso irracional de la tecnología; sin embargo la ciencia y la tecnología le han permitido a la humanidad sobrepasar sus propias limitaciones biológicas.

V
En el encuentro entre arte y tecnología, lo que se hace evidente es el aspecto artístico del trabajo de los científicos. Toda transformación en el arte fue antecedida por una transformación en la tecnología de la sociedad del cual emergió. Se trata siempre de transformaciones culturales que afectan todos los ámbitos de la vida. Lo que hoy se está rompiendo es el paradigma cartesiano que separa al cuerpo de la razón como si ésta última no ocurriera también en el cuerpo. Al romper con el cartesianismo heredado del ultra racionalismo francés, la ciencia y el arte se vuelve a encontrar como dos formas de pensamiento que buscan un mismo objetivo: explicar al mundo y a nosotros dentro de él, usando para ello lenguajes diferentes.

VI
Nunca como ahora, la danza se ha visto “contaminada” de otras visiones provenientes de las más diversas disciplinas del pensamiento humano, tanto las relacionadas con el arte, como de la ciencia. Ello ha provocado que las nociones convencionales que teníamos con relación a la danza se vean trastocadas. Antes de la tecnología digital, los bailarines bailaban para alguien, hoy también bailan para algo (la cámara), eran ellos los que conferían los valores simbólicos a los objetos usados en la escena, hoy los objetos son los que dotan de sentido a los movimientos de los bailarines; las nociones espacio-temporales del mundo físico, dan lugar a otros espacios-tiempos de la virtualidad. Como afirma José Luis Brea “…No todo desarrollo técnico da lugar a una forma artística. Pero toda forma artística nace ligada a un desarrollo de lo técnico…” Los artistas siempre utilizarán la tecnología vigente en su tiempo para construir metáforas y poéticas que ayuden a la comprensión de su circunstancia histórica y su acontecer vital.

VII
La danza y su encuentro con la tecnología no es un asunto únicamente de un uso evidente de aparatos y dispositivos visibles en escena o para dar lugar a nuevas formas artísticas como la videodanza o la danza mediante la telemática; lo más significativo es cómo ha trastocado las nociones de composición heredadas desde el renacimiento con relación a la escena. Merce Cunningham rompe para siempre con la idea de la construcción narrativa como única posibilidad, al proponer métodos de composición basados en el azar o en el uso del I-Ching, sus bailarines muchas veces conocen la música hasta el día de la presentación o saben el orden en que se presentarán las escenas hasta último momento, para Cunningham –y tomando como base la teoría de la relatividad de Einstein-, la danza es un asunto de cuerpos en movimiento dentro de un espacio con múltiples centros, antes que de historias para contar; Scott de Lahunta, otro de los pioneros de la relación entre danza y tecnología, apunta con acierto que la danza de nuestro tiempo se ha quedado sin sus antiguos referentes espaciales y temporales, quedando el movimiento cómo única noción de la danza misma.

VIII
Una característica de la danza en nuestro país es su pluralidad de estilos que conviven cercanos unos a otros –danza moderna, danza butoh, danza postmoderna, danza basada en técnicas release, etc.-, sin embargo, y pese a las múltiples propuestas, nos estamos quedando al margen de las reflexiones teóricas sobre la contemporaneidad en el arte coreográfico; nuestra danza sigue atada a los cánones estéticos de la modernidad o aproximándose a las nuevas tecnologías sólo desde un puntos de vista utilitario. Ambas posturas, la de quienes niegan los nuevos territorios y exploraciones dentro de la danza, amparados en una supuesta identidad y en un discurso sobre la autenticidad, como la de quienes se aproximan al arte en su intersección con la tecnología sin mediar ningún tipo de reflexión teórica sobre las implicaciones ideológicas de la máquina y el artefacto en nuestra sociedad, ambas posturas se caracterizan por su falta de compromiso estético, ético y político con su sociedad. Para los primeros la historia no existe, para los segundos el arte se mueve únicamente en el terreno de la intuición y de la imitación de las formas.

IX
La ausencia de públicos en las salas de danza tiene razones multifactoriales, pero una de ellas sin duda debemos atribuirla a la ausencia de un diálogo entre las aspiraciones de los coreógrafos y las necesidades de los espectadores. La danza en México no está dialogando con su tiempo presente, ni con los espectadores de hoy en día. Más grave aún es el hecho de que en las escuelas de formación de los futuros profesionales de la danza, los temas sobre contemporaneidad en la danza no están considerados. ¿Cómo entonces hablar de un mundo cuyas características ni siquiera conocemos? ¿Cómo construir una imagen del mundo a través del arte si no contamos con las herramientas cognitivas para hacerlo?

X
Los seres humanos no somos islas. La idea de ser uno y mundo a la vez, rompe con las ideas románticas de la modernidad que exaltaba al individuo como construcción única al margen de todo colectivo y esta exaltación otorgaba un carácter único también a la obra artística; este paradigma comienza a cambiar. Diversas ciencias sociales y humanísticas han demostrado el carácter social y colectivo de la acción y creación de los artistas. Para la danza ello ha significado la posibilidad de relaciones horizontales de trabajo en donde la obra es el resultado de un proceso compartido -que hoy incluso incluye al espectador-, y ello tiene que ser así, con las nuevas tecnologías ha ingresado al arte la noción de la complejidad, ello supone un tipo de pensamiento que no se agota ya con la invención de lenguajes corporales nuevos, ahora se requiere de la intervención de muchas mentes operando para lograr descolocar la obra de los caminos conocidos. No más Aristóteles, no más obras con el sello unipersonal de un autor, ahora se requieren trabajos colectivos que puedan dar cuenta de la propia complejidad del mundo contemporáneo.

XI
Las nuevas tecnologías han afectado notoriamente varios aspectos de nuestra vida cotidiana, siendo el de la comunicación el más evidente. Se han creado nuevos flujos de comunicación en donde es más fácil estar conectado con otros puntos del planeta que lograr cruzar la ciudad. Estos nuevos flujos más rápidos y directos que nos ofrecen la telefonía y el Internet están modificando los esquemas de difusión y producción dentro de la danza. Hasta ahora veníamos asistiendo a una relación vertical en las decisiones sobre políticas públicas en general y en relación a la danza en lo particular. Hoy la tendencia es hacia una relación más horizontal, a un clic de nuestra computadora se encuentra el acceso a la información que permite que ésta sea compartida por un mayor número de individuos, abriendo con ello las posibilidades de mayores oportunidades, al menos potencialmente, para todos los involucrados en el hacer de la danza. Redes de comunicación de carácter global referentes a la danza se van construyendo por todas partes, ello está permitiendo romper con cierta hegemonía del mercado del arte cuya atención está centrada en lo que acontece en ciertos países. Así estamos ante una oportunidad histórica de ser partícipes activos de la construcción de políticas públicas inclusivas para todos los que hacemos danza, para construir prácticas democráticas que beneficien no sólo a quienes están involucrados en el hacer, sino también en acciones locales que beneficien a amplios sectores sociales al diseñar estrategias de generación de públicos basadas en las necesidades reales de la población.

XII
Las nuevas tecnologías han colocado en crisis múltiples ideas y paradigmas heredadas de la modernidad, la discusión sobre la contemporaneidad en la danza está cruzada por diversos temas que ya no podemos postergar más:

- las nuevas formas de la danza;
- la construcción de espacios democráticos para el quehacer artístico, gracias a las tecnologías de la información:
- la inclusión del espectador, ya no como ente pasivo, sino como pieza fundamental del acto creativo;
- la instauración de políticas públicas que de cuenta de las nuevas dinámicas dentro de la danza como una responsabilidad histórica de todos;
- la necesaria inclusión en la curricula escolar de las discusiones sobre contemporaneidad dentro de la danza.