MIGRANTES

  • Posted on: 1 February 2010
  • By: hayde

Por Hayde Lachino

Una puesta en escena es crear un todo, el cual incluye también la relación del espectador con lo representado. El proscenio siempre ha significado múltiples problemas para coreógrafos y directores por ser una clara línea que divide el drama de la contemplación. Cuando esta línea divisoria se borra, para crear otras posibles relaciones de la obra con su público, necesariamente nuevas maneras de ver y de construir significaciones emergen.

Migrantes errantes es la reciente propuesta escénica de Alicia Sánchez y Compañía, cuyo tema es la dramática travesía de muchos miles de mexicanos que cruzan la frontera norte para buscar las oportunidades que su propio país no es capaz de ofrecerles. De qué tamaño será la necesidad, que estos hombres, mujeres y niños están dispuestos a vivir las peores experiencias: violaciones, robos, maltratos y la posibilidad de la muerte en el desierto, con tal de alcanzar la posibilidad de otro destino.
La obra se lleva a cabo en el Trolebús Escénico, espacio impulsado por Marco Vieyra que, ha prácticamente un año de comenzar a funcionar, ha demostrado la importancia vital que tiene la apertura de espacios alternativos para construir nuevas formas de ver artes escénicas y otras maneras de ser y estar en la ciudad.
La idea es crear obras ex profeso para este trolebús. Alicia Sánchez acepta el reto y crea una obra en donde los espectadores son los actores principales del drama que se representa. Son partícipes de un ritual, de un viaje terrible en busca de la “tierra prometida”.
Como bien afirmó Jacques Derridá “el teatro no es la representación de la vida, sino lo que la vida tiene de irrepresentable.” Si bien la anécdota de Migrantes Errantes tiene que ver con el viaje de un grupo de ilegales por cruzar la frontera norte de México, la obra mueve cosas mucho más profundas y sorprendentes. El espectador es colocado en una situación de incertidumbre, de miedo, de angustia; ya no es lo que veo, sino cómo vivo la experiencia y entonces surge la comprensión, la empatía por esos mexicanos, se entiende la experiencia vital de intentar cruzar la frontera; es verdad que la escenificación no muestra el horror en su real dimensión, pero logra que el público viva la sombra de ese horror, desde su propia humanidad y no únicamente como un proceso racional y distante de alguien que desde la comodidad de su hogar ve las noticias o lee el periódico.
La obra es teatro y danza y es interpretada por Zuadd Atala, Carlos Martínez, Edgar Maldonado, Edson Martínez, Rodolfo Millan, Ignacio Velasco y Luis Villanueva, todos ellos comprometidos con la propuesta, la cercanía del espectador los obliga a un permanente estado de alerta.
La obra es, de otra parte, una propuesta multimedia interesante, hace uso del video a través de tres pequeñas pantallas, cada una de las cuales presenta un video. Así en un momento, cuando uno de los personajes coloca en el piso del trolebús el dispositivo de videomóvil que muestra la imagen de una carretera, el trolebús-camión pollero se mueve sin moverse, teatralidad absoluta que redimensiona el espacio y el tiempo y traslada al espectador a ese viaje al norte.
Alicia Sánchez, los creativos que la acompañaron y los intérpretes, han logrado una puesta en escena certera y significativa. Migrantes Errantes es de esas experiencias que no se puede perder uno, deslumbra, conmueve, mueve, atrapa y nos regresa al final enriquecidos como humanos.