PERSONAS DESAPARECIDAS

  • Posted on: 3 March 2010
  • By: hayde

Por Hayde Lachino

Existen diversas posibilidades de acercarse a la comprensión de una obra: ya sea mediante el análisis estructuralista, el cual considera a la pieza a estudiar como un ente autónomo del autor y como un sistema total; o bien desde el positivismo, que apelando a la mayor objetividad posible busca hacer una descripción detallada de cada elemento de la pieza; existen otras obras, cuyo valor más importante se centra en la relación que se establece con su público, en las impresiones que le provoca.

Personas desaparecidas, es el más reciente trabajo de Óscar Ruvalcaba que se presenta en el salón de usos múltiples del Centro Cultural del Bosque.

La motivación que cruza toda la obra es la desesperación existencial de quien no encuentra su razón de ser en un mundo que por otra parte no ofrece muchas opciones de vida. Pero se trata de ese existencialismo de una etapa juvenil de vida, en donde la vida se ofrece como un mundo de posibilidades y ante lo cual siempre se tiene que elegir; pero tal y como están las cosas, las opciones no parecen ser alentadoras y ello provoca un estado de desesperación.
La puesta en escena no tiene una construcción lineal ni es narrativa, más bien son una suerte de cuadros que nos permiten ver el mundo interno de las presencias que habitan el espacio. No se describe, se sugiere. Es un espectáculo multimedia que comienza con un grupo de jóvenes sentados en unas sillas similares a las que tiene el público, el comienzo propone que el espectador se coloque no como si fuera a ver una obra, sino como de quien irrumpe en el espacio íntimo de un grupo de jóvenes. La separación entre espectador y el intérprete existe pero es tenue.
La estética de Personas desaparecidas, está claramente influenciada por el pop y el avant-pop. El video que se usa en todo el montaje está lleno de referencias icónicas al mundo occidental, a la sociedad de consumo, a su industrialización. De igual manera el audio que se utiliza es un viaje por nuestra historia reciente, desde Somewhere over the rainbow cantada por Judy Garland, hasta música que evoca un rave. Sonoridades e imágenes de la historia del siglo XX que nos explican y conforman.
Pero quizá el punto más significativo de la obra de Óscar Ruvalcaba es la empatía que logra con el público joven conformado por estudiantes de bachillerato. ¿Cuántos de los jóvenes espectadores que asisten comparten el mismo estado de desesperación y desesperanza que la obra plantea? Lo interesante aquí es que no se trata de grupos “culturizados”, es decir, ni son chavos banda, ni conforman necesariamente algunas de las tribus urbanas tan estudiadas por sociólogos y antropólogos; se trata de jóvenes de clase media para quienes existen pocas propuestas artísticas y culturales y mucho menos un proyecto político que les ofrezca alternativas de vida.
Un acierto de Ruvalcaba es presentar una pieza que ya se ha visto en otros momentos, pero que en estos tiempos es más que pertinente, se trata de Fascinante Fascismo, que nos presenta a una pareja de hombres en una evidente relación gay, mientras detrás van pasando imágenes de Stalin, Hitler y grupos de soldados; metáfora de cómo la intimidad parece estar siempre bajo la tutela y aprobación del Gran Hermano, esos oscuros poderes que en un momento quemaron gozosos a mujeres por considerarlas brujas, después a científicos por propugnar verdades hoy incuestionables como la redondez de la tierra y que ahora les ha dado por satanizar a las comunidades gays.
Los bailarines que encarnan la propuesta de Ruvalcaba son Carmen Cruz, Mónica Flores, Marco Antonio Barroso, Saúl Freyre, Marcos Sánchez y Lucía Villa, equipo sólido y de importantes cualidades en lo técnico. El video es de Gustavo Cisneros y que cuenta con momentos brillantes y de gran impacto visual.
Obra interesante de ver, con importantes aciertos y que revela una experimentación del autor por otras construcciones coreográficas a partir de una búsqueda espacial y narrativa.