WIM VANDEKEYBUS: EN LA BÚSQUEDA DEL MOVIMIENTO REAL

  • Posted on: 15 October 2014
  • By: hayde

Entrevista de Eleno Guzmán y Hayde Lachino

En 1986, un grupo de jóvenes de diversas nacionalidades e intereses artísticos, encabezados por Wim Vandekeybus, deciden formar la agrupación Última vez, el nombre en español lo podemos explicar por el hecho de que en ese momento todos se encontraban en España y porque varios latinos fueron parte fundamental del proceso que llevó a consolidar una de las compañías de danza contemporánea que sin duda alguna ha contribuido a transformar las nociones en torno al cuerpo, el movimiento, la representación y los límites de la propia danza.

What the body does not remember (Lo que el cuerpo no recuerda), fue la primera obra con la cual la agrupación inició una larga trayectoria caracterizada por la investigación, por la constante exploración en diferentes medios, danza, teatro, multimedia, cine, etcétera. Como todo buen inicio, aquí no se tenía idea de qué se quería hacer, ninguno de los miembros tenia formación en danza, ni el propio Wim era coreógrafo, sólo había una intensa necesidad de hacer algo. De manera intuitiva, este primer montaje sentó las bases conceptuales del trabajo futuro.


Eleno Guzmán: ¿Por qué remontar tu primera obra con la que te diste a conocer, en la perspectiva de que hoy estás en otro lugar en tu investigación artística?

Wim Vandekeybus: Creo que tenemos que verlo dentro de una trayectoria, lo que la gente no recuerda es que What the body does not remember, es la primera pieza que hice, era una pieza muy escrita , muy estructurada, demasiado, tuvimos que buscar un lenguaje y era casi como inventar un lenguaje y escribir el primer poema. Ése poema es la base para escribir el resto del lenguaje. De esta manera no fue difícil reconstruirlo, porque estaba súper escrito. Escribí veintiocho trabajos y en muchos de ellos el texto entraba, el cine entraba, exploré distintas formas de teatralidades, múltiples políticas entraban. No hay una historia. Este es quizá uno de los trabajo más abstractos que he hecho. Es importante señalar que en un remontaje hay muchas reglas, y por ello en 1995 ya teníamos la idea de volver a hacerlo, así que lo revivimos una vez en ese año y estuvo de gira, y lo revivimos muchas veces yo aún estaba dentro, y algunas personas del elenco original seguían haciéndolo. Encontramos que podíamos preservar la originalidad del trabajo. El repertorio era para mí algo en lo que no estaba interesado pues no crea trabajos nuevos, pero el hecho de tener un buen equipo de trabajo, como el director de ensayos, Eduardo Torroja, que pudiera llevarlo de gira, pero por supuesto yo cuido de la calidad de la obra, y el hecho de que yo pudiera hacerlo de manera paralela a mis nuevas creaciones nos hizo pensar de nuevo el ¿por qué no volver a hacerlo? Incluso con gente que aún no había nacido cuando se hizo la primera vez. Este primer trabajo es interesante, no siendo muy severos, los primeros trabajos me gustan mucho, sobre todo ver si puedes mantenerte fiel a esto a lo largo de tu investigación por así decirlo. Esta es la historia, y es muy simple, yo quería crear cosas, porque me gusta crear, y no quiero ocuparme con revivir cosas, pero aún sigo de acuerdo con lo que plantee entonces, incluso lo he presentado más de ciento sesenta o ciento ochenta veces yo mismo. En estos días es interesante trabajar para hacer que la gente descubra, como todos sabemos cada diez años hay un nuevo público, ahora hay un público de danza que no existía hace diez o veinte años atrás.


What the body does not remember fue premiada con el Bessie Award en Estados Unidos, la obra fue una suerte de sacudida, la alta fisicalidad, el riesgo constante y el encuentro frenético con la música, convierte el escenario es un paisaje en donde se libran múltiples combates. A una obra así se llega sólo a través de un complejo proceso de investigación.


Hayde Lachino: Lo que acabas de decir me parece muy importante, por el peso que le das a tus procesos. ¿Cómo operan ahí tus procesos de investigación?

Wim Vandekeybus: Pienso que What the body does not remember es una obra abstracta, pero muchos otros trabajos son abstractos, nunca construyo una historias, solo hice Oedipus como historia, todo el resto inician de nada y empiezan a funcionar en torno a un tema. What the body does not remember es claramente acerca de reflejos, impulsos, instintos olvidados, donde está el animal del ser humano para sobrevivir, pero pienso que fue visionario, fue mucho sobre catástrofes. Teníamos ladrillos, y choques que hacer, pero todavía era la década de 1980 y las cosas iban bien, todo el mundo podía fumar no había que preocuparse de la salud, era el tiempo en que las cosas iban bien. Ahora por supuesto es diferente, estamos asustados, fuimos atacados, hay guerras, y todo trata de explicar una situación política, cosa que no hago en mi trabajo narrativo. Creo que la política es como un sincretismos en el tiempo, si vemos la mitología griega, predice lo que está sucediendo ahora pero de otra manera.
No siento la necesidad de explicar el cambio climático en mis obras. Para mi se trata de elementos atemporales, y encuentro a los instintos en ...the body... como los aspectos atemporales en los que las personas se interesan más. Debido a la conceptualización, hay una tendencia a que la danza no tiene que bailar. Lo nuestro no es realmente un estilo porque en aquel entonces no teníamos una técnica, y había gente que era realmente buena en estilos clásico, neoclásico, en muchos estilos, y los hice que se olvidaran de ello, le dije “lanza un ladrillo, tíralo como un no-bailarín, no bailes, pero hazlo”. De esta forma ...the body... es un trabajo muy interesante, pero yo no puedo seguir haciendo las cosas de la misma manera pues me mataría, no puedo seguir haciendo ...the body.... En el segundo montaje tenía elementos de ...the body..., pero diferente, y sigue creciendo.
La narrativa, en los trabajos abstractos que hago ahora, está ahí, pero más bien como guiños, pequeñas referencias que hago mayormente para mí mismo, incluso en Oedipus, trabajé para que se convirtiera en algo de mi estilo, qué significa para mí. Hice un texto original que reescribí, que primero monté con niños, en él Edipo tiene 11 años, y participan también 24 niños más. Más adelante, cuando el texto era lo suficientemente bueno, fue una gran tarea hacer la investigación con los niños a través de juegos, y con los adultos, a veces al revés. En el último espectáculo Talk to the Demon (Platicas con demonios) hay dos niños involucrados, así que ahora están en tour. El niño es el arquitecto de la velada, realmente es quien guía todo, lo tiene en sus manos. What the body does not remember tiene algo de esto, porque hay muchos juegos, hay muchas cosas que hacen que sea fácil para los niños, es una obra muy buena para los más jóvenes. La investigación que hice para What the body does not remember partió de un niño hiperquinético de cinco años, estuve tres semanas con él. Su madre me lo dio porque yo era un psicólogo y me dijo “puedes tenerlo, porque es muy difícil estar con él”. El trato era que yo vivía con él en Amberes en un departamento, y durante tres semanas ni él ni yo podíamos hablar con otras personas, sólo podíamos hablar entre nosotros. Escribíamos, nos hacíamos entrevistas, íbamos a museos, a visitar lugares, por la tarde noche lo interrogaba sobre cosas “¿qué piensas de esto y de lo otro?” pero él también me hacía preguntas, así que ambos estuvimos dirigiendo esas tres semanas, ése taller fue muy extraño, pero fue la base para What the body does not remember, lo que es muy interesante, porque viene de un niño hiperquinético y de cómo veía el mundo a su alrededor. Por supuesto, otra inspiración para ...the body... fue el libro Las estrategias fatales de Jean Baudrillard, el sociólogo filósofo francés que murió hace como seis años, yo era un gran fan de él, este libro habla sobre cómo un argumento es empujado al otro extremo y al llegar al otro implota, creo que es la gran inspiración que todo bailarín tuvo que leer para interpretar ...the body...y fue una suerte de biblia que de hecho cargué conmigo por dos años. Es la filosofía, la sociología de Baudrillard lo que me inspira a hacer espectáculos. Cuando eres muy joven y lees un libro que te cambia la vida es algo muy importante y lo sigue siendo, y más tarde sólo leía perspectivas sociológicas, nunca historia. Más tarde me volví más narrativo, y quería trabajar con Ítalo Calvino, con Julio Cortázar, adopté algunas de sus historias. Escribí historias cuando estuve ocupado con Galloping Mind (película en la que actualmente está trabajando Wim), escribí la historia completa del filme así que acabé por contar historias. What the body does not remember está libre de eso, refleja energía, un temperamento porque fue la primera cosa, es como un niño solitario que no tiene un nombre, así que no necesitaba una historia, necesitaba primero vivir su historia, es una pequeña comparación que se me ocurre.





Por las características de la propuesta coreográfica de Última vez, el trabajo con los bailarines es muy importante, varios de ellos llevan muchos años trabajando con Wim, creando una dinámica de confianza y complicidades mutuas que les permiten involucrarse en proyectos ambiciosos. Pero sin duda alguna, la forma de trabajo no corresponde a una agrupación tradicional. Aquí se requiere asumir una apuesta personal por una forma particular de entender la danza.


Eleno Guzmán: Leí en otra entrevista de hace unos años hablaste sobre esta búsqueda en torno al movimiento real y creo que es lo que vamos a ver ahora en What the body does not remember. Mi pregunta es si sigues buscando eso o si en este nuevo montaje, nos contaste sobre lo que estás trabajando, en términos físicos vas por lo seguro o en qué sentido estás trabajando.

Wim Vandekeybus: He visto muchas cosas falsas en la danza, lo fingen todo, quiero ver la realidad de la necesidad del movimiento, si te tiras y te caes lo hacen de manera segura, así que quiero ver cómo la gente se salva entre ellos, cuál es la verdadera necesidad. Cuando la gente se encuentra en situaciones extremas y las catástrofes se vienen, la gente de pronto tiene que salir corriendo, olvidan todo y se vuelven groseros. Lo que era importante para mí no era sólo lo que pasaba en la danza, por que en ése tiempo casi no se hacía danza, era como plantar un árbol en el desierto, ahora hay un bosque.
Quiero ver lo que sucede en espejo de la vida, y como la gente ahora a veces vive en medio de las grandes ciudades con millones de personas y al volver a la casa del trabajo dicen “nadie me tocó” y es así, yo estaba ocupado con estas ideas de cómo necesitas contacto desde el nacimiento, necesitas que te abracen, que te amamanten, y el contacto desaparece, mientras que si hay una catástrofe la gente se tiene que juntar.
Mi trabajo está influenciado por mucha gente. Me gustan estas cosas donde creas los límites para generar algo nuevo por que es muy difícil hacer algo bueno y repetirlo durante diez años.

Eleno Guzmán: Eres ahora una referencia…

Wim Vandekeybus: Sí, supongo que puedo ser una referencia, aunque más bien como algo alcanzable, porque pueden simplemente entrar en nuestro estudio, está aquí sabes, pueden tomar lo que necesitan, por eso no tenemos una escuela, somos más bien como una escuela abierta, pero no tenemos una escuela de barras porque aquí no hay un ‘afuera’ y un ‘adentro’, aquí puedes saborear y ver. El trabajo es lo que habla a la gente, mientras el trabajo le hable a la gente sabes que es bueno, y puedes ser una referencia, si el trabajo comienza a mentir, entonces es mejor que te detengas, por que entonces eres sólo una referencia y te vuelves inatrapable. Creo que prefiero estar siempre investigando, y mantenerme interesante para mi mismo, y por supuesto, al público le tiene que gustar, pero no quiero complacer al público, quiero asombrarlos, retarlos.

Eleno Guzmán: Para terminar, ¿Qué viene ahora? Sabemos que estás haciendo esta película Galloping mind ¿cuándo estará terminada? ¿Tienes otro proyecto escénico?

Win Vandekeybus: Sí, por supuesto, por el momento estamos con la gira de Talk to the Demon, y por supuesto con What the body does not remember. En cuanto a la película Galloping mind espero que esté para el verano. Vamos a tener mucho trabajo, pero estoy listo. También haremos audiciones para un nuevo espectáculo que probablemente será estrenado en julio del próximo año, así que empezaremos a montar en marzo, será una cosa más grande con música y gente cantando, habrá ópera, uno de los temas principales será el amor, no el amor en su forma cliché, sino en lo que provoca, de una forma mitológica, pero también muy concreta, así que ese será un espectáculo grande, pero también habrá después uno pequeño que tendrá otro formato, aun no sé muy bien cuál; luego, reviviremos otra obra In Spite of Wishing and Wanting (A pesar de desear y querer).


La presencia en México de la compañía Última vez abre muchos campos para la reflexión, en primer lugar sobre la influencia que tuvo en coreógrafos mexicanos como Marco Antonio Silva y Vivian Cruz, y en la nueva generación de creadores como Aladino Blanca y Virginia Amarilla, efectivamente, como refiere Wim Vandekeybus, una propuesta está viva en la medida en que siga siendo significativa para las personas. Otro aspecto a resaltar es la característica de esta gira por el país, la cual abarca diversos puntos del país, con lo cual se genera un importante proceso de circulación de productos artísticos por fuera de los grandes circuitos tradicionales, grandes festivales o en la zona centro del país; aquí se buscó involucrar a instituciones y festivales para que el esfuerzo de traer a la compañía pudiera redituar en la mayor cantidad posible de personas que pudiera acceder a este trabajo. Finalmente está el hecho de que este esfuerzo es encabezado por un naciente proyecto, http://moves.mx/, empresa cultural que asume como tarea el crear puentes de diálogo e intercambio entre México y el mundo. La combinación de todos estos elementos revela la importancia de sumar iniciativas públicas y privadas a favor de la danza, que es decir también, a favor de la cultura y del país.



Última vez, con la obra What the body does not remember tendrá las siguientes actividades y funciones en México:
- Ciudad de México en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris” los días 16 y 17 de octubre a las 20:30 horas.
- Monterrey estarán en el marco del Festival Extremadura de Lenguaje Contemporáneo, ahí los días 19, 20 y 21, Jorge y Germán Jauregui impartirán un taller y la compañía se presentará el dia 22 de octubre en el Teatro de la Ciudad.
- Guadalajara, estarán presentándose en el marco del Festival Internacional de Danza Contemporánea “Onésimo González”, en donde los días 24 y 25 Eduardo Torroja impartirá un taller, y el 26 de octubre será la función en el Teatro Degollado a las 19:00, función que inaugura dicho festival.
- San Luis Potosí, el 27 de octubre, Eduardo Torroja dará un taller y la obra se presentará en el Teatro Bicentenario a las 20:00 hrs.
- Aguascalientes, 29 de octubre, Eduardo Torroja inicia actividades con un taller y la función será el día 30 de octubre en el Teatro de Aguascalientes a las 20:30 horas.>br>