NO A LA MISOGINIA EN LA DANZA MEXICANA

  • Posted on: 26 April 2015
  • By: hayde

NO A LA MISOGINIA EN LA DANZA MEXICANA

Una anécdota para comenzar.

Estoy en la fila de un banco, un hombre entra al lugar a pedir limosna a los que estamos formados. Sus problemas físicos son evidentes. Parece ser un viejo conocido de los empleados bancarios. El gerente del lugar se le acerca y lo saluda. El tono condescendiente en la manera que tiene el empleado de dirigirse al hombre, dejan la duda si es cortesía o una cierta actitud de desprecio que se oculta tras las palabras, de apariencia amable y un tanto melosas. No se alcanza a escuchar del todo lo que los dos hombres hablan, sólo llegan un par de frases que hacen suponer que hablan de una mujer; adjetivos como “bonita”,” rubia”, y frases aisladas: “te gusta”, “eres un canijo”, permiten casi reconstruir el diálogo que sostienen.

En la primera ventanilla del banco una joven mujer está absorta en su trabajo, desde la fila sólo se alcanzan a distinguir detalles de la actividad que la ocupa, se le ve contar algunos billetes y manipular una máquina. Nuestro hombre en cuestión se acerca cojeando a la ventanilla que protege a la joven, y comienza un evidente acoso sexual a la chica del banco. Ella tras la ventanilla apenas lo mira, le sonríe forzadamente. Él insiste, y ella no le hace el menor caso pero su molestia es evidente. Amparado en su condición física, el hombre parece tener derecho a acosar a la chica. ¿Quién puede atreverse a poner un alto a un “pobre hombre” que apenas puede con su vida?

Esta situación ilustra un grave problema, tras un aparente sentimiento de compasión por una persona con problemas físicos se habilita un espacio de exclusión ética. Un espacio en donde dejan de operar los valores éticos que deben regir la vida de todos los seres humanos y que abre el permiso para que alguien pueda violar los derechos de otro ser humano.

Veamos algunos datos aportados por INMUJERES para darnos cuenta de la dimensión de la violencia contra las mujeres en México:

"Violencia emocional. 4 de cada 10 mujeres en México (43.1% ) han sido humilladas, menospreciadas, encerradas, les han destruido sus cosas o del hogar, vigiladas, amenazadas con irse la pareja, correrlas de la casa o quitarle a sus hijos, amenazadas con algún arma o con matarlas o matarse la pareja.
Violencia económica. 2 de cada 10 mujeres en México (24.5%) han recibido reclamos por parte de su pareja por la forma en que gastan el dinero, les han prohibido trabajar o estudiar, o les han quitado dinero o bienes (terrenos, propiedades, etc.).
Violencia física. A 14 de cada 100 mujeres en México (14.0%) su pareja la ha golpeado, amarrado, pateado, tratado de ahorcar o asfixiar, o agredido con un arma.
Violencia sexual. A 7 de cada 100 (7.3%) les han exigido o las han obligado a tener relaciones sexuales sus propias parejas, sin que ellas quieran, o las han obligado a hacer cosas que no les gustan. "

Muy lamentablemente en la danza mexicana, se han creado espacios en donde es posible no seguir ningún principio ético, violentar los derechos humanos de los otros protegidos con la excusa de que se trata de una práctica artística.

Es verdad que muchas obras de arte y experimentaciones artísticas se encuentran en un delicado punto de transgresión moral a la ética burguesa, lo cual genera obras como las del Accionismo Vienés, en donde los cuerpos eran sometidos a experiencias extremas, sin embargo en estas propuestas lo que guía la lectura y comprensión de la pieza es la postura crítica del artista que permite al espectador comprender que un cuerpo sometido a esos extremos visibiliza la forma en que la sociedad occidental anula lo corporal y hace de este un objeto, una mercancía. Pero algo que buscan estas piezas es el debate, porque sólo ahí es posible que el pensamiento crítico pueda movilizar inercias estéticas y sociales, así el arte deviene en acción política.

Este elemento crítico es fundamental para que la pieza se erija como una protesta ante un mundo que deshumaniza, ante un sistema que hace de los seres humanos cosas desechables. Estas obras que se convierten en un grito feroz contra un sistema que anula lo humano.

Pero no pasa así en la danza contemporánea mexicana, cada vez es más frecuente ver sobre escena obras abiertamente misóginas, que denigran a la mujer, que sin ninguna justificación o pensamiento crítico la ponen como un animal deseante de los favores del hombre o como culpable de todos los males morales del mundo masculino.

Coreógrafos que escupen a sus bailarines en escena, hombres maduros que aprovecha el momento para cumplir sus fantasías de verse rodeados de jovencitas desnudas, o francamente bailarinas sometidas a sufrimientos físicos sin ninguna justificación formal, estética o crítica, sólo porque la “creatividad” del coreógrafo dice que ello es una “gran idea”.

Eso por no hablar de los maestros que se acuestan con sus alumnas sin que exista ninguna sanción jurídica, y también de maestras que someten con violencia verbal y a veces física a sus alumnas cuando éstas intentan ser independientes y con pensamiento propio, porque como bien dice Simone de Beauvoir hay mujeres que se convierten en soldados del patriarcado y van por la vida vigilando que otras mujeres no conquisten para sí su libertad.

Durante el pasado Premio INBA-UAM que se realizó en Guadalajara, Jalisco en el marco del Primer Encuentro Nacional de Danza, la misoginia en la danza mexicana resultó grosera, aberrante, entre pasillos el comentario general era la indignación de ver la impunidad con que los coreógrafos mostraban a la mujer, para ellos las mujeres somos putas sin escrúpulos o seres deformes que deambulan por el mundo masculino.

Hay que decir basta.Todo esto se tiene que visibilizar, poner nombre, exponer a aquellos que se creen que pueden habilitar espacios de exclusión de toda ética, que se piensan que está bien reproducir los modelos patriarcales y machistas en un país en donde existen miles de mujeres jóvenes desaparecidas presas de redes de prostitución, por cierto el segundo negocio más lucrativo después del narcotráfico.

El arte debe fomentar la reflexión, debe ayudarnos a pensar el mundo de maneras renovadas. Es verdad que el arte no produce revoluciones, pero si produce el pensamiento crítico necesario para transformar, en un lento proceso, las realidades que hoy por hoy nos son dolorosas y aberrantes.

No podemos permitir que en la danza se siguen habilitando estos espacios de exclusión de la ética en detrimento de los derechos fundamentales de las mujeres, por ello he decido hacer un simple ejercicio que nos permitirá medir el nivel de misoginia de las obras que se presentarán en el 2o. Encuentro Nacional de Danza.

PRUEBA BECHEDEL/WALLACE

Esta es una prueba creada en 1985 por Liz Wallace para evaluar la brecha de género en las películas, es decir, estable indicadores muy simples para medir la forma en cómo el cine retrata a las mujeres y cómo son reforzados ciertos estereotipos que coadyuvan a la sumisión y cosificación de éstas. Consiste en tres preguntas muy sencillas:

La prueba parte de una verdad simple, el mundo de las mujeres no gira en torno a los hombres, las mujeres nos preocupamos de cosas muy diversas como la política, la filosofía, vamos...nos interesa el mundo. Además, en contra de cómo somos retratadas por la danza contemporánea mexicana, no somos las culpables del desastre nacional, no somos responsables de la deshumanización, ni de la muerte. Ahí en donde las mujeres han tomado el destino de una comunidad, la violencia se ha revertido. Un dato ilustra esto, cuando el Estado mexicano otorga recursos a una comunidad pobre, los hombres suelen pedir carreteras, las mujeres escuelas, servicios de agua, servicios de salud.

Tal y como está el país es hora de propiciar mujeres fuertes que junto con hombres que ejercen otro tipo de masculinidades salgamos al rescate de este país. Por ello no podemos seguir siendo ridiculizadas y minimizadas por los coreógrafos mexicanos. Así propongo aplicar una variante de la prueba Bechdel

PRUEBA BECHDEL PARA LA DANZA

1. ¿La obra refuerza los estereotipos socialmente establecidos con relación a la mujer?
2. ¿El papel de la mujer gira sólo en torno a los hombres?
3. ¿La mujer sólo aparece como acompañante del mundo masculino?

Tres simples preguntas que pueden detonar reflexiones más profundas sobre nuestro hacer y cómo vemos el mundo que nos rodea y nuestras relaciones intersubjetivas.

Todos los días estaré subiendo en www.haydelachino.info los resultados de esta prueba con nombre de la obra, nombre del coreógrafo.

En un proceso posterior se realizará una lectura de los datos obtenidos con metodologías tales como lectura de datos, análisis del discurso, análisis a la inversa del discurso y otros que sean pertinentes para ver qué resultados arroja.

Lo que me queda claro es que debemos decir BASTA A LA MISOGINIA EN LA DANZA CONTEMPORÁNEA MEXICANA.