¿Qué nos corresponde hacer?

  • Posted on: 10 May 2010
  • By: hayde

Hayde Lachino

Se dice que la cultura construye democracia, que ayuda a reconstruir el tejido social, que contribuye al desarrollo de nuestros pueblos… ¿Cómo redimensionamos nuestra actividad y colocamos a la cultura y a la danza como factores de desarrollo y democracia? Sobre todo en el actual escenario de violencia que se vive en el país.

En un estudio realizado por la Universidad Autónoma Metropolitana titulado Metropolización y segregación, establece como definición de ciudad un conjunto de redes interconectadas que permiten su funcionamiento: redes de comunicación tales como telefonía, Internet, servicios de agua, energía eléctrica, drenaje, gas, etc. La imposibilidad de un grupo de acceder a estas redes determina su grado de segregación. La cultura se encuentra entre estas redes.
Con base en datos estadísticos, este estudio muestra con claridad cómo se ha ido modificando la distribución de los grupos marginales en la Ciudad de México, en la actualidad casi todos estos grupos se encuentran concentrados en la zona norte-oriente de la ciudad, de manera fundamental en las delegaciones Gustavo A. Madero e Iztapalapa, que se han convertido en unidades territoriales receptoras de inmigrantes. En contraparte en la zona sur-poniente se concentran los grupos que reportan la más baja marginalidad. Así tenemos un eje que cruza la ciudad y que la divide en dos. Hay que aclarar que no es que no existan lugares de alta marginalidad en el centro-sur-poniente, sólo se establece aquí que estadísticamente es mayor en la zona norte-oriente.
Si cruzamos este mapa de marginalidad con uno que nos muestre dónde se ubican los centros culturales y artísticos más activos de la ciudad, encontraremos que casi todos se concentran en la zona centro-sur-poniente de la ciudad.
Tal y como reconoce el propio gobierno del DF “las delegaciones Azcapotzalco, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, Milpa Alta, Magdalena Contreras y Tláhuac, se encuentran lejos de los circuitos culturales y más de las oportunidades de acceso a escuelas de arte”. Prácticamente toda la oferta artística de la ciudad está dirigida de manera fundamental a las clases medias y altas, de hecho, según reportan los datos estadísticos del INEGI, en la ciudad el costo de los boletos para asistir a los teatros es mucho más alto que la media nacional -350 contra 120 pesos por boleto-. La asistencia a estos centros culturales entonces tiene una determinante económica y una geográfica.
Específicamente la delegación Iztapalapa reporta los más altos índices de marginación de la ciudad con todos los problemas sociales que ello conlleva: alta tasa delictiva, analfabetismos, desempleo, etc.
Según datos de los último censos del INEGI tan sólo en la delegación Iztapalapa se concentran 2 millones 421 mil habitantes, es decir el 20% de la población total residente en el DF, el 80% de quienes viven en esta demarcación se encuentran en el rango de extrema pobreza. En esta delegación se reportan altos índices de analfabetismo, comparados con los del resto de la ciudad, sobre todo entre la población femenina, por ello mismo la posibilidad de acceder a empleos mejor remunerados es limitada. Iztapalapa es un ejemplo que se repite en todo el país.
¿Qué entendemos por desarrollo y cómo se inserta la actividad cultural en ello? Existen dos conceptos básicos: un concepto de desarrollo que sólo pone énfasis en el aspecto económico y otro que integra la cultura como parte de ese desarrollo. La primera visión ha fracasado totalmente, la segunda demuestra con hechos concretos su efectividad: ConArte de Lucina Jiménez, el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela o Teatro del Pueblo, entre muchos otros esfuerzos.
Mientras la cultura no forme parte de la agenda política, la acción de los partidos políticos será sólo lucha por el poder y no un proyecto que busque resolver los problemas de nuestro país y por tanto transformarlo. En este sentido ¿qué nos corresponde hacer desde la danza?

Comentarios

Querido Hunab:
Coincido totalmente en tu apreciación.
Varias preguntas más surgen ¿por qué ningún partido político, incluidos los de izquierda, le dan la importancia que tiene a la cultura? ¿Qué tiene que ver cultura y educación con la construcción de una ciudadanía plena? ¿Por qué después de 1968 se ha instalado, en el discurso oficial y no oficial, un desprecio a la educación y la cultura? ¿A quién sirve el arte? ¿Es posible otra práctica artística que posibiliten una verdadera práctica de libertad para los seres humanos?¿Es posible romper con el mercado del arte?
Un dato que revela cómo están las cosas: según datos de la ONU, hoy en día existen más esclavos en el mundo que en el siglo XVIII ¿por qué?
Besos Hunab y en lo que pueda ayudar, acá ando.