KAZUO OHNO: EL REINO DE LA POESÍA

  • Posted on: 20 June 2010
  • By: hayde

Hayde Lachino
"Nuestras heridas corporales terminan por cerrar y sanar. Pero siempre hay heridas escondidas, las del corazón, y si usted sabe aceptarlas y soportarlas, descubrirá que el dolor y la alegría son imposibles de expresarlas con palabras…llegará entonces al reino de la poesía que sólo el cuerpo puede expresar.” Kazuo Ohno

El cuerpo del bailarín occidental construido bajo las premisas de la modernidad cartesiana, es un cuerpo cerrado, acabado, que borra todas las posibles huellas de las transformaciones vitales, es perfecto, sin fallas ni fisuras, profundamente individualista y burgués. El cuerpo de la danza butoh, es un cuerpo abierto, no acabado, en proceso, imperfecto, un puente entre los estímulos del exterior y las profundidades siempre sorprendentes de un yo que se sabe no definitivo.
Mucho se ha escrito ya sobre Hiroshima y Nagasaki como punto de inflexión para la cultura occidental, pero particularmente, no podría ser de otro modo, para la cultura japonesa. La danza butoh se sabe, emerge como respuesta a la vida que sede su lugar a la muerte, a la desolación, a la devastación innecesaria realizada con el único fin de demostrar que el poder no conoce límites; también surge esta danza como respuesta vital de los jóvenes japoneses a su propio gobierno que se instalaba en un feliz matrimonio con Estados Unidos y parecía hacer de la amnesia una postura histórica viable. El butoh es una hibridación cultural entre la tradición japonesa y la danza expresionista alemana. En la actualidad los intercambios culturales continúan dando lugar a otras formas estilística.
Lo que Hijikata y Kazuo Ohno hicieron fue colocar ante la racionalidad destructiva de occidente, la fuerza vital de un cuerpo que acumula saberes, experiencias de vida, para otorgar al individuo la capacidad única de regresar de la muerte y transformar la vida en poesía.
El 1 de junio de 2010 y con 103 años de vida, muere Kazuo Ohno. De el se puede decir que nació en 1906 en la ciudad de Hakodate. A los 23 años, en el Teatro Imperial de Tokio, tiene la oportunidad de ver bailar a Antonia Merce “La Argentina” y queda profundamente afectado por la experiencia. La imagen de “La Argentina” lo habrá de acompañar toda la vida. Después de ver la danza expresionista alemana de Harald Kreutzberg comienza a estudiar, en 1936, esta corriente dancísistica con Takaya Eguchi y Souko Miya.
Después de la guerra, en la cual participó como soldado, Ohno regresa a la danza y en 1952 inicia una experiencia de trabajo junto con Hijikata, colaboración que culminará con la muerte de este último. Ellos dos serán los padre indiscutibles de la danza butoh.
El arte de Kazuo Ohno fue siempre a contracorriente de los estereotipos avalados e institucionalizados por occidente: su primer recital fue en Tokio en 1949, a la edad de 43 años y bailó hasta casi los 100 años de edad. Su vejez sobre la escena transmitía un enorme poder a quienes tuvieron la oportunidad de verlo. La suya era una danza que vitalizaba, que se movía profundamente. En donde los demás se retiran de la vida, Kazuo Ohno la inicia, la inventa para descubrir el enorme potencial humano que hay en todos.
De principio a fin, su estar sobre la escena, fue para mostrar el transcurrir de la vida y sus efectos sobre el cuerpo… ¡cuánta fuerza hay en un cuerpo viejo que quiere seguir gozando de la vida! Cuando las piernas ya no lo podían sostener, Kazuo bailó sentado expresándose con las manos y cuando lo necesitó, se arrastró por la escena ante un auditorio conmovido por su absoluta voluntad de seguir bailando. Kazuo Ohno es un cuerpo que supo entrar en el reino de la poesía.