Guillermina Bravo: guerrera indomable

  • Posted on: 13 November 2010
  • By: hayde

GUILLERMINA BRAVO

(La decana de la danza contemporánea en el país, en imágenes tomadas del libro "Guillermina Bravo: iconografías", de Patricia Cardona).

Por Hayde Lachino

Guillermina Bravo guerrera, danzarina, militante, madre, semilla generosa de la cual hoy todos somos frutos. Junto con otras luchadoras incansables de la época, Guillermina construyó la posibilidad de que la danza fuera una opción viable para muchos jóvenes mexicanos, contribuyó a la profesionalización la práctica y fue parte central en la construcción del campo de la danza. Junto con Ana Mérida y Amalia Hernández, Guillermina fundó instituciones, escuelas que aún hoy en día perviven y que continúan la labor de formar coreógrafos y bailarines. Creó, en 1948, una las míticas agrupaciones de la danza mexicana: Ballet Nacional de México.
La Bravo es punto de referencia obligado en la historia de toda una práctica artística y de individuos particulares para quienes ella fue inspiración, pero también punto de partida para generar otras estéticas en oposición a lo que ella proponía.
Guillermina, “La Bruja”, la encantadora, la hechicera; hizo de la danza su proyecto de vida y contra todos los prejuicios de la época dignificó la figura del bailarín.

Guillermina inició su trayectoria coreográfica en pleno periodo nacionalista, en su obra total logró amalgamar la cultura mexicana y una visión moderna de la danza.
Conocedora del oficio coreográfico a profundidad, cuenta con obras de factura impecable y que la colocan a la altura de los grandes artistas del mundo.
Guillermina Bravo concebía una danza con compromiso social y político, ella misma fue militante del Partido Comunista Mexicano, aunque por poco tiempo, pero ese breve tránsito le permitió construir para si una idea de mundo basada en el materialismo histórico, por ello en sus obras el colectivo adquiere una relevancia fundamental y se hace patente la maestría con que maneja los coros, los grupos; pero también está presente el individuo como sujeto histórico. La danza construida por Guillermina corresponde con el anhelo ilustrado de la modernidad, con la idea de un arte que fuera espejo de una humanidad culta y libre; el arte como práctica libertaria.
La técnica Graham fue la base sobre la cual Guillermina construyó toda la poética corporal que habría de caracterizar a Ballet Nacional de México (BNM), cuerpos heroicos, mitificados, en donde hombres y mujeres se elevaban por encima de la adversidad y será con esta compañía que Guillermina habría de recorrer el país, convencida de la función social de la danza. En su libro Frutos de Mujer, la Dra. Margarita Tortajada señala:
“…el BNM consideró su trabajo como una misión social, de solidaridad y servicio al pueblo, para hablar de éste y sus "angustias", y bailar para él: era "un proyecto vasconceliano, un arte de altura conectado con la gente". Guiado por ese sentimiento y siempre bajo el liderazgo de Guillermina Bravo, el BNM recorrió numerosos poblados del país, incluyendo comunidades indígenas; llegó a los sitios más recónditos y se presentó en teatros, mercados, plazas, atrios de iglesias y, cuando no había nada, sobre la tierra; llegó a un público para el que la danza moderna era totalmente desconocida…”
La gente de los pueblos, de las comunidades, de las ciudades, se vio reflejada en el trabajo de Guillermina. La Bruja, con sus danzas, los hechizó a todos; por ella muchos jóvenes se dedicaron a este arte.
Diversos artistas colaboraron con BNM: Jiménez Mabarack, Julio Prieto, Luis Rivero, Silvestre Revueltas, entre otros y de las filas de la compañía surgieron coreógrafos como Flores Canelo.
Guillermina cumple 90 años, por todo lo que ella hizo, por todo lo que nos hereda, por las posibilidades que construyó…¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, MAESTRA!!!

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