Entrevista a Creadores de Videodanza. Diego Carrera

  • Posted on: 28 November 2010
  • By: hayde

Por: Nayeli Benhumea

Es Licenciado en Artes Plásticas y Visuales por el Instituto “Escuela Nacional de Bellas Artes” de la Universidad de la República, donde se desempeña como profesor Adjunto de la sección Video. Actualmente dicta Lenguaje Audiovisual para el curso de Animación en el Taller de los Lenguajes Computarizados y es responsable del taller de Creación en
Imagen Digital en el 6º año de la Licenciatura de Fotografía.
Por su trabajo académico resultó ganador en 2007 de las primeras residencias artísticas del Circuito Videodanza Mercosur, que lo llevaron a recorrer distintos países para su investigación sobre la inserción de la danza en el sistema educativo formal. Actualmente coordina el Grupo de Estudio e Investigación “Cuerpo y Tecnología” donde continúa sus investigaciones en danza con mediación tecnológica.
Es Director del Festival Internacional de Videodanza del Uruguay (FIVU) y miembro activo del Circuito Videdeodanza del Mercosur.
Desde 1999 está vinculado a proyectos de danza a nivel público y privado, ha trabajado en el diseño audiovisual para piezas y espectáculos de danza con el Plan Piloto de Danza Contemporánea, Contradanza, Carmina Lebrato, Monica Secco, Ayara Hernández, Grupo Mu-Danza y Magdalena Leite.
De profesión editor, ha producido y dirigido más de una treintena de piezas en video en los géneros de documental, video-clip y videoarte. Ha publicado artículos sobre temas de danza y tecnología y video_danza en medios web e impresos de la región sobre la inserción del video_danza en el sistema educativo formal terciario.

Nayeli Benhumea (N.B.): ¿Qué es la videodanza?
Diego Carrera (D.C.): Videodanza es un lenguaje hibrido, donde el movimiento coreográfico mediado por el video es el centro de interés. Existen varios planos de composición. El coreográfico propiamente dicho, donde algo sucede en el espacio total. El de la cámara donde se reformula para la pantalla (el rectángulo de dos dimensiones) y el de la edición, donde se razonan las piezas del rompecabezas, donde lo que sucede en la escena cobra nuevo significado en base a un tiempo dislocado.
N.B. ¿La videodanza es una rama del videoarte o se le puede considerar así?
D.C. Por ahora sí. El hecho de que no se produzca teoría definitiva al respecto impide su reconocimiento como lenguaje particular. De hecho hoy el videodanza es analizado a partir de lo coreográfico o de lo videográfico, dando opiniones particulares al respecto. En la medida que se genere un corpus teórico de consenso esto cambiará (y debería), por el momento sigue esclavo de la denominación “videoarte”.
N.B. ¿Es la videodanza un lenguaje?
D.C. Personalmente creo que sí, mientras no pueda ser analizado desde un punto de vista “propio” no será avalado como tal.

N.B. ¿Cómo consideras que se relacionan ambos lenguajes (video y danza)?
D.C. No debería ser la mera yuxtaposición de ambos, por un lado tenemos lo que ocurre en cuanto al movimiento (lo que sucede) y por otro lo que reinterpreta el video. En cuanto a esto último, la edición para mí es una forma de razonar la imagen. Lo que se graba en una cinta es la mayor o menor espontaneidad del movimiento, pero en la edición está el momento clave, en el cual todo ese material se razona, o se intuye, lo cual deviene en el producto videodanza.
N.B. ¿Porqué y cómo te iniciaste en la videodanza?
D.C. De una forma muy casual, por mi trabajo tuve que registrar un espectáculo de danza contemporánea en 1999, eso me sirvió para descubrir que la contemporánea era la manifestación del cuerpo en movimiento que más aceptaba cruzarse con otros lenguajes y experimentar.
N.B. ¿Cómo conceptualizas la idea y la danza para un videodanza?
D.C. Como vengo del video, me baso en utilizar un trabajo escénico concreto (una obra de danza) y reformularlo para la pantalla. Otras veces parto de una imagen que ya tengo en mi memoria y trato de asignarle una composición de movimiento.
N.B. ¿Qué diferencias coreográficas existen entre una danza para la escena y una danza para video?
D.C. Para empezar el espacio, en escena todo sucede, en el video sucede si entra en el cuadro. Un espectador de danza puede elegir a qué presta atención, un espectador de videodanza sólo obedece a lo que el director decide que vea.
N.B. ¿Cómo se modifican los elementos de la danza cuando son llevados al video?
D.C. Para empezar todo sucede en el cuadro, lo que está afuera no sucede. El movimiento o el cuerpo “aparece” y se recorta. Lo imposible es posible, la reversa, la modificación del tiempo ya sea en la velocidad o en el quiebre de de continuidad.
N.B. ¿Cómo se modifica el cuerpo en el video?
D.C. Es un poco difícil al principio para que los bailarines lo asuman, pero el cuerpo tiene que comenzar a componer en dos dimensiones lo cual no es menor. El cuerpo se recompone en planos, redibujado en un rectángulo. La composición comienza a tener más que ver con la pintura o la fotografía que con el espacio. El cuerpo plano dibuja en verticales, horizontales o diagonales.
N.B. ¿Cómo percibes el cuerpo en el video a diferencia de la escena?
D.C. Plano, en líneas.
N.B. Podríamos decir que ¿La danza está al servicio del video o que la danza está limitada por las condiciones y formas que establece el video?
D.C. Definitivamente, el bailarín tiene que tener conciencia del espacio bidimensional. No diría que se limita, se reformula. El espacio de composición cambia pero no se limita, sino que adquiere una perspectiva distinta, se invierte, se enlentece, genera composiciones antes imposibles como la cámara lenta.
N.B. ¿Cómo crees que se enriquece la danza con el mundo del video?
D.C. Crea un nuevo plano de interpretación, y en general eso suma a la experiencia del bailarín, le permite una nueva instancia de composición. No en vano los bailarines o coreógrafos generan los más ricos videodanzas.
N.B. ¿Cómo crees que se enriquece el video con el mundo de la danza?
D.C. Es un recurso más al tema del videoarte.
N.B. En esta interacción ¿qué pierde la danza y qué gana al integrarse con el video y qué gana y qué pierde el video al integrarse con la danza?
D.C. Nada.
N.B. Muchos autores hablan de que el cuerpo se fragmenta en el video ¿cómo explicarías esta fragmentación?
D.C. Como una potenciación que nunca se podría lograr en escena. Cuando algo imposible en la escena sucede, el cuerpo adquiere nuevo sentido. Quizás la referencia a una “fragmentación” se refiera a que el cuerpo opera en un plano diferente al espacial. Una de las primeras cuestiones que el bailarín debe asimilar es componer para el rectángulo, donde la acción se sucede en distintos planos de composición, es decir cómo interactúan un primer plano y un fondo que indefectiblemente deben dibujar para el rectángulo. Por ejemplo lo que se ubica directamente detrás de un bailarín deja de existir, no hay una perspectiva espacial que me permita ver por detrás. Un primer plano a la derecha genera un vacío a la izquierda que puede compensarse o no con otro cuerpo. Por otro lado existen fragmentaciones literales, puedo mostrar sólo una parte de un cuerpo y hasta combinarlo en varias subpantallas con partes de otro cuerpo. La velocidad, la cámara lenta, el uso de nuevas perspectivas, las distintas combinaciones ópticas de los lentes también generan nuevos espacios y por ende nuevos cuerpos.
N.B. ¿Qué implicaciones tiene que en la videodanza existan rupturas de tiempo y espacio?
D.C. Esto explica por qué diferenciamos un registro de un videodanza, en este último operan convenciones del relato audiovisual heredados del cine, el relato lineal puede romperse con fines expresivos. Mientras que en el registro se trata de llevar al espectador lo más cerca posible de lo que ocurrió en escena, en videodanza ocurren fenómenos imposibles en el espacio.
N.B. ¿Qué pasa con la narrativa de la danza al interactual con el video? ¿Existirían nuevas narrativas para la danza?
D.C. No me gusta comparar o analizar videodanza a través de la danza, son lenguajes distintos, por ejemplo lo coreográfico refiere a otras reglas de interpretación. Puede darse el caso que el videodanza no muestre ningún cuerpo y sólo se proyecte como tal a través del movimiento de la cámara. Es posible que un cuerpo quieto sea “descubierto” por la cámara,
ya sea recorriéndolo o dejándolo fuera de cuadro y el movimiento coreográfico esté dado exclusivamente por la cámara o la edición. No procedo de la danza, lo cual me impide ver el fenómeno desde esa perspectiva.
N.B. ¿Cómo es la producción de tus obras de videodanza y cómo te relacionas con tu equipo de trabajo (bailarines, camarógrafos, etc.)?
D.C. Por mi formación (video), primero concibo la imagen y en general dejo el trabajo coreográfico librado a cada bailarín. A través del ensayo y error algunas cosas van quedando fijas para la pieza final y otras se descartan. Trato de pensarlo a partir de la cámara y los últimos convocados son los bailarines, trato también de darles la mínima información, ellos no saben cuál es la idea final, sólo resuelven su parte en base a una imagen previa.
N.B. ¿Cómo se encuentra la videodanza actualmente?
D.C. Creo que a diferencia de las décadas pasadas, donde la hegemonía estaba en Europa y algo en Norteamérica, ahora el ojo está puesto en América Latina donde el género ha tenido un desarrollo muy importante a instancia de los distintos festivales. Creo que Brasil y en segunda instancia Argentina han tenido una producción importante en cantidad pero
sobretodo en calidad. Cada festival que convoca al envío de piezas recibe una cantidad importante de material que en su mayoría es material latinoamericano. Estamos en el momento de expandir el género más y más al público en general y de abrir espacios de difusión a la par de otros géneros ya consolidados. Canales culturales se han interesado en el último tiempo por mostrar trabajos pero esta etapa recién comienza.

Esta entrevista forma parte de la investigación: El Cuerpo Fragmentado, Tecnología de la imagen y el cuerpo, dentro de la Maestría en Artes Visuales, ENAP – UNAM (2009-2011), realizada por Nayeli Benhumea.